sábado, 27 de abril de 2013






Las Cinco Repúblicas. Venezuela

                                                     Emmanuel P. González Espinal.-

La Primera República.-
Don Cristóbal Mendoza
     
     La primera República se fundó el 5 de julio de l.811. Don Cristóbal Mendoza presidió el poder ejecutivo, conformado `por un triunvirato, por tal se le reconoce como el Primer Presidente de Venezuela, aunque algunos historiadores señalan más bien a su suplente Manuel Moreno de Mendoza, quien fue el que verdaderamente se encargó, ya que  don Cristóbal Mendoza, el día de su nombramiento y de la primera reunión del triunvirato se encontraba en su hacienda muy lejos  de Caracas.
     La Primera República tuvo una existencia efímera. Nació en julio de 1.811 y desapareció en julio de 1.812 con la actuación exterminadora del Capitán Domingo Monteverde.

La Segunda República.-
Francisco de Miranda
     La Segunda República también tuvo una subsistencia fugaz. Se funda en agosto de 1.813 y sucumbe en 1.814 con la presencia  y actuación del  asturiano José Tomás Boves y su libertario ejército de esclavos, es decir,  con su merienda de negros y mestizos quienes representaban a la clase social más desposeída y que sólo buscaban al lado de su querido  “taita”  durante esta guerra civil, romper las oprobiosas cadenas que le señalaba un conocido canto patriótico y que hoy es nuestro Himno Nacional.
     Cabe recordar que Bolívar anunció haber llegado a la Tercera República en su proclama del  8 de mayo de 1.816, cuando desembarcó en los Cayos de San Luis en Haití.
     “Venezolanos: He aquí el Tercer Período de la República”.
                                     Cuartel General de la Popa.
     Pero este designio del Libertador no llegó a cristalizarse porque entre 1.821 y 1.830 Venezuela, jurídicamente, pasó a formar parte de la República de Colombia (La Gran Colombia), y al dar este salto pierde su soberanía territorial y política.
      También es oportuno mostrar que nuestro Libertador Simón Bolívar en su carta profética de Jamaica (Kinston, septiembre de 1.815) había percibido la idea de unir a Nueva Granada con Venezuela y de esta manera surgiría una sola República Central que llevaría el nombre de Colombia y que en un futuro no lejano sería como país, además de grande, poderoso.
       El 14 de diciembre de 1.819 se reunió el Congreso de Angostura y allí Bolívar pronunció su famoso discurso donde entre otras, expone: “La reunión de la Nueva Granada y Venezuela es el objeto único que me he propuesto desde mis primeras armas: es el voto de los ciudadanos de ambos países, y es la garantía de la libertad de América del Sur.
     El 17 de diciembre, el Congreso de Angostura sanciona la “Ley Fundamental de la República de Colombia”, firmada por todos los diputados, según la cual Venezuela y Nueva Granada conformarían una sola República que llevaría el nombre de Colombia.
     La nueva República creada, desde el punto de vista administrativo, quedó dividida en tres extensos departamentos; Venezuela, Cundinamarca y Quito, con sus capitales respectivas en Caracas, Bogotá y Quito.
    Luego el mismo día el Congreso de Angostura nombró a Simón Bolívar Presidente de la República de Colombia: a Juan Germán Roscio, Vicepresidente del Departamento de Venezuela y al General Francisco de Paula Santander, Vicepresidente del Departamento de Cundinamarca.
    Para finalizar este recordatorio, veamos lo que nos dice el finado pedagogo e historiador venezolano, J.M. Siso Martínez. ·”Colombia más que una nación fue una idea. Nació del sueño unionista de Bolívar. Se mantuvo en tanto duraron las necesidades de la guerra, y la Constitución de Cúcuta que se dictó para regirla tuvo una vigencia precaria…  Los Departamentos conservaban casi una plena autonomía, y su dependencia de Bogotá era nominal”.
La Tercera República.-
José Antonio Páez
     Con la separación de Venezuela de la República de Colombia (La Gran Colombia) en el año de 1.830, entramos en el estudio de la etapa de nuestra historia que se conoce con el nombre  de – Tercera República -, que se extiende desde 1.830 con la Presidencia del General José Antonio Páez hasta 1.958 con la caída de la dictadura militar  presidida por el General Marcos Pérez Jiménez. 
     La llegada del año 1.830 trajo como consecuencia el final de un proceso que desde su inicio se veía venir.-- La disolución de La Gran Colombia era una muerte anunciada--.
Marcos Pérez Jiménez
     Desde el mismo momento de la creación de la República de Colombia se desarrollaron dos corrientes separatistas bajo el liderazgo de Santander en Colombia y José Antonio Páez en Venezuela. La disipación de la recién fundada República, determinó que los estados constitutivos volvieran a adquirir su autonomía territorial y política. Venezuela por su parte mantuvo como delimitación la misma de 1.777, cuando se estableció la Capitanía General, es decir, conservó el principio del UTI POSSIDETIS JURIS, que significa: Lo que antes poseías, lo seguirás poseyendo.



La Cuarta República.-   
La Cuarta República arranca con el advenimiento de la democracia burguesa –puntofijista.  Y se extiende desde los años de 1.958-1.959 hasta 1.998, final de la segunda presidencia del Dr. Rafael Caldera Rodríguez.  
Rómulo Bentancourt
Rafael Caldera
                                       

La Quinta República.-  
Hugo Chávez Frías

      La Quinta República se inicia con la  primera elección del Comandante Hugo Chávez Frías a la Presidencia de la República de Venezuela.
  El Comandante fue Presidente  Constitucional de la República  Bolivariana de Venezuela desde el 2 de febrero de1.999,  hasta el  5 de marzo de 2.1013,  fecha de su fallecimiento. 





Observación: Las Cinco Repúblicas aquí señaladas, son las etapas o períodos que hemos venido utilizando para el estudio de nuestra “Historia Patria”, algunos aficionados a esta disciplina.  
                                        
emplugones@hotmail.com

sábado, 6 de abril de 2013

III República. La Oligarquía viola la Ley de Tierras.-






Emmanuel P. González Espinal.-

     Una vez terminada la guerra de Independencia, el Libertador
insistió ante el Congreso que se cumpliera con la Ley de Tierras que
él mismo había emitido en el pleno ardor del combate.

     Como ya hemos comentados en trabajos anteriores, Bolívar
siempre tuvo el noble propósito de recompensar a sus soldados
con las tierras que se les confiscarían al enemigo, a los partidarios
del Rey de España y con las tierras de la nación y que las habían en
abundancia. Pero el gobierno oligárquico hizo mutis al ruego del
Libertador y la Ley de Reparto de Tierras que le habían ofrecido a
los soldados si luchaban y daban lo único que tenían, su sangre, por
la Patria, no se hizo efectiva.

     A partir de entonces, Bolívar sale otra vez en defensa de sus
soldados ante los viejos y nuevos acaparadores de las tierras,
pidiendo con urgencia al Congreso que se ocupara de manera
preferencial de este asunto, cuyo aplazamiento, decía, podía
ocasionar graves trastornos. Pero sus súplicas no fueron oídas y las
tierras al final quedaron en manos de los ya nombrados terrófagos.

     Ante esta situación el General José Antonio Páez acelera el
proceso y expide el Decreto de elecciones con fecha 1º. De enero
de 1830, según el cual se convocaba al Congreso Constituyente
de Valencia, a quien le correspondía la función de declarar la
separación legal de Venezuela de Colombia (La Gran Colombia).

     Como un complemento a ese decreto, Páez en su breve exposición
dice: “Habeis manifestado que quereis separaros del Gobierno
de Bogotá y no depender más de la autoridad de Su Excelencia el
Libertador Simón Bolívar.

     El Congreso Constituyente se instaló el 6 de mayo de 1830 en
la ciudad de Valencia. Allí se acordó decretar la expulsión del
Libertador, que según el diputado José Luis Cabrera, no debía
permanecer por más tiempo en tierras colombianas (La actual
Colombia, Panamá, Ecuador y Venezuela), precisamente los países
que su espada había liberado.



Los Vales oprobiosos.- III República.

     Tiempo después las masas populares manifiestan su descontento
por el incumplimiento de la Ley de Tierras, presión que obliga al
Congreso a adoptar el Sistema de Repartir Certificaciones o Vales.
Estos Vales como era de esperarse, fueron vistos por los soldados
que pelearon en la guerra como una burla descarada. En privado
manifestaban sus quejas y disgustos al señalar que esos Vales se
lo daban para retardar el proceso de entrega de las tierras como
propiedad o no darles absolutamente nada, como en efecto ocurrió.

     Los Vales que le otorgaron a los soldados, que dieron lo único
que tenían, su sangre, para obtener nuestra Independencia, se
ofrecían al 10% ; pero no había quien lo comprara. Luego los
fulanos próceres de la Independencia tanto militares como civiles se
aprovecharon de la situación y comenzaron a comprar los haberes
militares, es decir, los mencionados Vales a precio de gallina flaca.
De tal manera que el latifundio colonial pasó sin modificación
alguna a las manos de los Páez y otros caudillos, quienes habiendo
entrado a la guerra sin bienes de fortuna, es decir, “pata en el
suelo”; eran a poco de constituida la Tercera República los más
ricos propietarios de Venezuela. Y para el colmo de las cosas, el
gobierno oligárquico invita a los realistas exiliados, muchos de ellos
desfalcadores del erario y criminales de guerra, a regresar por la
puerta grande al país, dándoles garantías para recuperar sus bienes
y fortunas.



Los Mantuanos Crearon la III República.

     En fecha posterior por presión popular, el Congreso adoptó
el Sistema de Repartir Certificaciones o Vales a los veteranos
soldados de la guerra independentista. Luego estos Vales que se
ofrecían al 10% nadie los compraban. De inmediato surgieron los
aprovechadores y comenzaron a comprar los haberes militares,
es decir, los mencionados “Vales” a precio de gallina flaca. De tal
manera que el latifundio colonial pasó sin modificación alguna a
las manos de los Páez y otros caudillos similares, quienes habiendo
entrado a la guerra sin bienes de fortuna, es decir, “pata en el suelo”,
eran apoco de constituirse la III República los más ricos propietarios
de Venezuela. Y para el colmo de las cosas, el gobierno oligárquico
invita a los realistas exiliados, muchos de ellos desfalcadores del
erario y criminales de guerra, a regresar por la puerta grande al
país, dándoles garantías para recuperar sus bienes y fortunas.

Ellos son blancos y se entienden.-

     Los Blancos Criollos, los mantuanos o también los grandes cacaos,
tal como se les conocían, crearon la III República en 1830.

     Una vez instaurados en el poder gubernamental la incipiente
oligarquía agraria, invita a los llamados Blancos Peninsulares y
demás partidarios de la monarquía española a abandonar el exilio y
regresar al nuevo Estado autónomo de Venezuela.

     Ante ese llamado los desterrados realistas, ni tontos ni perezosos,
deciden regresar en seguida al país y se quitan las caretas de “yo no
fui” y se lanzan a la ofensiva. Sucede entonces, que como Venezuela
había perdido a muchos de sus mejores hombres en la contienda
bélica y además contábamos para esa época con una población
numéricamente hablando, muy escasa y analfabeta en casi su
totalidad y como los exiliados realistas tenían una formación socio-
cultural más elevada, se les hizo fácil penetrar en las Instituciones
claves del gobierno, de manera especial en los tribunales de justicia ,
donde de inmediato comenzaron a anular las confiscaciones de
tierras y demás bienes de los exiliados españoles y partidarios del
rey, para devolvérselos a sus antiguos dueños o a sus descendientes
que habían retornado a Venezuela.

     Toda la exposición anterior, nos demuestra que la mal llamada
Revolución Independentista no destruyó en lo básico y primordial
las añejas relaciones sociales para dar paso a nuevas formas de
vida. La Independencia significó en última instancia la sustitución
de una élite gubernamental de estirpe hispana por una élite
nacional oligárquica opresora y tiránica quienes desde la época de
la Colonia detentaban el poder económico y con la Independencia y
el establecimiento de la III República, lograron la siempre soñada
“Tiranía Doméstica” o mejor, el poder político y que ellos como si
fuera poco querían mantenerla para in saecula saeculorum. Y como
diría en su canto Carlos Puebla: Así pensaban seguir, ganando el
ciento por ciento… Pero; Volvió, Volvió, Volvió… Y el Comandante,
mandó a parar…


emplugones@hotmail.com


jueves, 14 de febrero de 2013

El Fascismo (parte II). ¿Cómo definirlo?




Emmanuel P. González Espinal

          Es del todo conocido, con la excepción de los partidos marxistas, que la  mayoría de los movimientos políticos  que han salido a las arenas de las luchas sociales y de las contiendas electorales, tanto en Venezuela como en otras partes del orbe, carecieron y carecen de una ideología definida, de un sistema ideológico, ya que sus fundadores y teóricos  jamás han elaborado un estudio filosófico, coherente, sistemático y menos científicos de sus doctrinas.  Señalábamos entre ellas al fascismo, cuya forma de gobierno  se mantuvo en las alturas del poder y también mantuvo de sobresalto al mundo durante casi un cuarto de siglo (1922-1945).

     Al no presentar el fascismo una doctrina sistemática y coherente determinó que las finalidades de los estados fascistas que se establecieron en Italia, Alemania, España y otros países, no fueran comunes ni idénticos. De allí lo difícil de englobar una definición que concretara su sistema ideológico.
     En uno de sus tantos discursos, Benito Mussolini trató de definirlo. “El fascismo es ante todo valor, intrepidez; amor al peligro, repugnancia por el pancismo cómodo y por el pacifismo cobarde”. Analizando a simple vista esta definición observamos que no se necesita ser un científico social o un politólogo  para darse cuenta que el Duce nada dice en su oratoria. Es más, en dicha expresión no hay ni el menor principio que conforme una teoría política.

     En la actual contienda electoral cuando el dirigente de la oposición de apellido D’Lima después de brincar la talanquera,  dio a conocer el programa retrógrado de la MUD conocido como el “paquetazo”, de inmediato a muchos  líderes de la izquierda revolucionaria le llegué a escuchar lo siguiente:  “… estamos ante un peligroso renacimiento del fascismo, pero es inevitable ante el empuje del neoliberalismo…”

     Comentamos. En realidad, el fascismo rechaza  y desprecia todas las  fórmulas demoliberales de laissez faire en la economía y en la ética, porque esta doctrina arruinan al Estado y enaltecen al individuo.  El liberalismo en todas sus formas es una doctrina política  eminentemente individualista, que sacrifica  al Estado en aras del individuo. En cambio el fascismo es por sobre todas las cosas antiindividualista y por consiguiente antiliberal  porque exalta la hegemonía del Estado y minimiza al individuo a la nada.

     En 1982 el finado periodista y escritor Carlos Rangel en su obra “El tercermundismo” señaló:  “…No es posible percibir que el socialismo marxista-leninista y el fascismo no eran (y no son) contrarios esenciales y polos antagónicos, como ellos mismos tal vez creyeron y en todo caso se empeñaron en hacer creer”.
Comentamos. Aunque en Alemania el fascismo para encubrirse se hizo llamar nacional-socialista, en la realidad fue un régimen profundamente antisocialista. Además esa corriente política representa (tó) una  posición filosófica que comulga más bien con el irracionalismo,  ya que cree que los hombres y los pueblos se mueven más por el sentimiento y la intuición que por la razón y de allí su hostilidad  a las ideas socialistas, ya que si alguna cosa hay que admitir del comunismo, por lo menos en teoría, es que es racionalista. A más de esto encontramos otro elemento importante que los diferencian, el económico. El régimen económico que imperó en los estados fascistas no fue socialista sino capitalista. Benito Mussolini  proclamó:  “Nosotros  afirmamos que es ahora cuando comienza el capitalismo”. Además mientras las organizaciones capitalistas se fundan en la propiedad privada capitalista de los medios de producción,  los regímenes socialistas, en cualesquiera de sus manifestaciones, buscan la transformación de la propiedad privada de los instrumentos de producción en propiedad colectiva. Asimismo las formas de gobiernos fascistas tuvieron como ideal supremo la exaltación  y  glorificación del  Estado-poder, mientras que el fin último de la teoría comunista es la desaparición del Estado.

     Los gobiernos fascistas en todas las épocas; son antidemocráticos porque se mantienen bajo la férula del terror, rompiendo con todas las reglas de la democracia (supresión de la libertad de expresión, de circulación, sindical,  de votar libremente y otros.). También son anticristianos, por lo menos en la versión que se dio en la Alemania nazi, quienes se apoyaron en la eugenesia propagando la desigualdad biológica e intelectual de los hombres y el racismo, rechazando el principio cristiano y democrático que consideran a los hombres  semejantes e iguales ante Dios. Es antiparlamentario porque  no hay en este tipo de gobierno representaciones populares a las cámaras legislativas. La potestad de legislar le corresponde al  Dictador, llámese el Duce, el Fuhrer o el Caudillo.

 En conclusión, el fascismo se caracterizó por ser un régimen antiliberal, antisocialista, antidemocrático, anticristiano y antiparlamentario. De allí que para saber lo que es el fascismo, y por todos estos anti, deberíamos definirlo más bien por lo que no es, o mejor , por su aversión obsesiva.

emplugones@hotmail.com

domingo, 25 de noviembre de 2012

El fascismo (parte I). Sus nutrientes ideológicos



Emmanuel P. González Espinal

“Una mentira repetida en forma permanente, terminan creyéndola como una verdad”
Joseph Goebbels (1897—1945).
Joseph Goebbels fue Jefe de Propaganda del Partido Nacionalista alemán, también conocido como Partido Nazi. El término nazi es la apócope de nacionalismo en el idioma alemán.

Examinando con dedicación mis recortes de prensa de una manera retrospectiva, pude evidenciar que a partir del mismo instante en que Henrique Capriles Radonsky fuera escogido por sus seguidores como aspirante a la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, de inmediato se desempolvó un tema de nuestra historia universal: El “fascismo”.

Por eso y otras razones la palabra “fascismo” cual ave fénix vuelve a levantarse de sus cenizas para llamar la atención de selectos lectores y telespectadores al ocupar últimamente, sitios preferenciales en la prensa nacional.

Los periodistas y políticos que han hurgado de nuevo ese tema, destacan únicamente el aspecto antidemocrático y represivo que identificó a esa forma de gobierno. Pero hay otro lado del fascismo como son sus nutrientes ideológicos, sus objetivos y el posible contenido filosófico de su doctrina política que también es interesante recordar y conocer. En especial las nuevas generaciones. Veamos entonces qué es el “fascismo”.

El fascismo fue el nombre de un movimiento político y social (1922—1945) que se instauró en varios países de Europa, fundamentalmente en Italia y Alemania, cuyos regímenes no obedecieron a un sistema ideológico, ya que sus creadores jamás elaboraron un estudio filosófico coherente, sistemático y menos científico de su doctrina política. No tuvieron pues, teóricos de la talla de un Carlos Marx y Federico Engel, padres de la filosofía marxista y del socialismo científico.

Sin duda alguna que los principales protagonistas del fascismo, Benito Mussolini y Adolfo Hitler, acudieron a esclarecidos hombres del pensamiento universal como Hegel, ·Nietzche, Pereto, el conde francés Arthur de Gobineau y otros, para fortalecerse ideológicamente. Tomaron de ellos lo más reaccionario de sus concepciones filosóficas: - El culto de la fuerza y de la bestia rubia – pero sin seguir fielmente sus teorías histórica—racista. Ni siquiera a los autores lo menciona el Duce (Mussolini) en sus escritos y discursos. Tampoco en el libro de Hitler “Mein Kampf (Mi Lucha) considerado por los nazis como su biblia, donde el Führer expresó su ideología política, citan a los filósofos y pensadores antes mencionados De allí que muchos investigadores sociales sostengan que el fascismo nació sin ideología.
Las conclusiones del libro de Gobineau “La desigualdad de la raza humana” donde señala –que sólo la raza blanca, la de los arios cuya sangre es la más pura, es capaz de desarrollar fuerzas creadoras y su destino es la de dominar el mundo… - fue determinante en el pensamiento nazista.

La teoría de Gobineau se trasladó a nuestro continente y la aceptaron en forma mecánica y rastrera como una verdad inconcusa la mayoría de los sociólogos venezolanos y de América de finales del siglo XIX y comienzo del XX. Los positivistas como el argentino José Ingeniero y los nacionales como don Laureano Vallenilla Lanz (padre), Pedro Manuel Arcaya y otros, quienes con sus posiciones escépticas y fieles al determinismo geográfico, le negaron por ser mestizo y vivir en zonas cálidas, las posibilidades creadoras de nuestro pueblo. Hasta algunos intelectuales de la llamada generación de “El Cojo Ilustrado! fueron tocados por el arianismo nazi.

Por no obedecer a una doctrina coherente y sistemática, el fascismo se presentó con finalidades diferentes en los países donde formaron gobierno. Para el fascismo italiano su objetivo fue el de restaurar la gloria de la Roma Imperial acabando con la Italia “irredenta”. Hasta resucitaron el saludo utilizado en el antiguo imperio con el brazo extendido. En cambio la Alemania nazi se apoyó en la teoría racista (la eugenesia) y en la conquista del espacio vital (la geopolítica). En la España franquista el fascismo se presentó encubierto con un manto religioso y tradicional: -Caudillo por la gracia de Dios –




emplugones@hotmail.com

domingo, 9 de septiembre de 2012

El Clasicismo, el Romanticismo, los Straus y Viena..-



Es sorprendente que durante los siglos XVII  y  XVIII surgieran grandes cambios en las ciencias naturales, sociales y políticas; la vida intelectual siguió afincada en forma casi inalterable a los siglos XV y XVI manteniendo su admiración y respeto por los clásicos de la Grecia y la Roma antigua. Por tal fue muy notoria el valor que estos ilustrados hombres le dieron a la “educación clásica”. Todas las instituciones educativas, superior, media y primaria estuvieron dirigidas por los discípulos de Martín Lutero, Calvino y San Ignacio de Loyola quienes consideraban a los clásicos latinos y griegos como el alma misma de sus programas. Y de esta manera surgió una nueva era conocida en la historia como; El Clasicismo.
La influencia del clasicismo en las artes y la literatura fue profunda y determinante. En este espacio de tiempo hizo su aparición la arquitectura barroco, siguiendo el modelo de la Roma Antigua; pero con un ornato más suntuoso y de la misma manera la elegancia de inspiración clásica se hizo presente en el mobiliarios de las casas y los vestuarios que usaban los miembros de la llamada “alta sociedad”. Fue la era de los perfumes, las pelucas rizadas y pantalones cortos en los caballeros y también las pelucas empolvadas, talles de avispa y tacones alto en las damas. Se dice que las esposas temblaban de preocupación cuando sus maridos pasaban frente a una casa de moda masculina.

El Clasicismo  Musical.- El clasicismo musical abarca un período histórico, según los que dominan este arte, que va desde los años 1.750 con la muerte de Johann Sebastián Bach, fiel exponente de la música barroca y  que sirvió de inspiración a muchos de los clásicos, hasta 1820 con el fallecimiento  de Ludwig van Beethoven. Otros también afirman como  período clásico de la música, aquel en el que se destacaron Haydn, Mozart y Beethoven, siendo este último, como ya dijimos, el que cerraría el período conocido como clasicismo y servirá de inspiración para los artistas del siglo XIX  que darán inicio a un nuevo período musical: El Romanticismo.
Lo que caracteriza a este período de la musical  clásica es la evolución hacia una música totalmente equilibrada entre  armonía y melodía y las formas más conocidas de esta música son la sonata y la ópera. A esta música la definen también  como: Música Académica, docta, Culta. Lo de “Música Culta”  tiene un contrasentido; porque  cualesquiera que sea la época, llámese Clásica, Romántica, Ligera, Folklórica o Popular surgieron durante un período cultural determinado.

Durante la Época de la dictadura perezjimenista me iniciaba como estudiante en la carrera de  la docencia, en la Escuela de Maestros Miguel Antonio Caro, en Caracas. Recuerdo aún cuando mi profesor de música Gonzalo Castellano autor de la Suite Caraqueña y premio nacional de música nos hablaba  de la música del periodo clásico y allí nos  hacía hincapié en que era una música pura. Luego en los inicios de la IV República le escuche esta denominación de música pura, a través de su programa educativo por la Radio y la Tv Nacional, al eminente Profesor José Antonio Calcaño. Ambos coincidían en que la música pura o clásica  es la más difícil de describir; porque ella es lo que no es. En otras palabras la música pura o clásica, nos señalaba el Maestro Calcaño, no describía cosas exteriores, ni paisajes, ni el cantar de un pajarito, ni las emociones del autor, sino que describía únicamente la pureza musical, es decir, que esta música no describe y no señala la historia de nada y menos cosas alegres y tristes. Continuaba el Profesor Calcaño diciendo que la música pura o clásica es una combinación de frases musicales que tiene elegancia, gracia, etc y que termina dándonos una impresión muy bella como no las puede transmitir también el arte decorativo.

Del Clasicismo al Romanticismo.-  El Clasicismo abarcó gran parte de los siglo XVII y XVIII. Se caracterizó por los grandes cambios revolucionarios que ocurrieron en el campo de las ciencias naturales, sociales, filosóficas,  fundamentalmente en Europa y que se tradujo en reformas políticas, económicas y  sobre  todo cambios muy notorias en el pensamiento del hombre, es decir, en su vida intelectual, en  relación a la de los siglos XV y XVI que permanecía casi inalterable. En la era Clásica, los intelectuales europeos tuvieron una gran veneración y respeto por los clásico de la Grecia y la Roma antigua y fue tal su posición extrema,  que  desconocieron casi en su totalidad,  los aportes  que pudo darle a la humanidad la era anterior. Solo vieron en la Edad Media oscuridad, barbarie, fanatismo religioso y superstición.
A la entrada del siglo XIX el Romanticismo comenzó a desplazar al Clasicismo y su auge fue tan importante en este siglo como el Renacimiento Clásico en el siglo é XVII y XVIII.
El Romanticismo, el esplendor del liberalismo  y el desarrollo de la Revolución Industrial marcharon en formas paralelas en esta era de grandes transformaciones políticas y económicas que dieron origen a los gobiernos parlamentarios, el empleo de la industria mecanizada y de la fuerza motriz de vapor que revolucionó los medios de transporte, hasta entonces muy lentos, entre  otros el ferrocarril  y  los barcos a vapor.  Además los nuevos inventos, entre ellos el telégráfo eléctrico, atribuido al estadounidense Samuel Morse unieron más a los hombres de ese entonces.  Se da inicio a la mecanización de la agricultura  de cultivo que permitió  aliviar las grandes hambrunas  que muchos pueblos padecían. Asimismo se observa el control de los grandes capitales sobre la vida económica y en lo social  la gestación de dos clases antagónicas: la burguesía y el proletariado.


El romanticismo brotó como una reacción al prolongado dominio del clasicismo. Al comienzo, buscó su inspiración en las cosas naturales, más que en los griegos y romanos de la antigüedad,  y encontraron menos belleza en las cúpulas y columnas artificiales, que en las montañas, lagos, selvas y cascada, es decir, en lo natural de los paisajes y del hombre.  Más en la emoción y el sentimiento que en la razón.; sentimentalismo resultaba sinónimo de romanticismo.
La Francia revolucionaria y napoleónica, no recibió  con beneplácito la emoción bondadosa del  romanticismo.-

Durante la Francia revolucionaria y napoleónica, el clasicismo  permaneció estable.  Los galos manifestaban una gran influencia clásica producto  de su educación, Se sentían orgullosos de ser los representantes modernos de las virtudes republicanas de la Grecia y Roma antigua. Creían que el arte que mejor armonizaba con sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad, era el clásico  e incluso, también Napoleón Bonaparte le gustaban los estilos  de la Grecia y la Roma antigua. Se imaginaba siempre ser un Julio Cesar o un Alejandro Magno moderno  y  a su único hijo le hizo llamar el  “Rey de Roma”.


Hace más de un siglo, una melodía elegante y romántica caló hondo en el corazón de los habitantes de Viena.

Era el Vals.
Din, don, din, don. Se inicia el maravilloso baile de las máscaras; baile que una vez más,nos traerá esperanzas, sueños y deseos para los trescientos sesenta y cinco días que invariablemente, comienzan y terminan la noche de
San Silvestre.

Y como nos gusta a los melómanos, desde hace unos años, recibimos la buena nueva del calendario desde la imperial ciudad de Viena con el
Concierto de Año Nuevo. Si conectamos con la ciudad del Danubio, es obligado asociarla a un baile:   El Vals.
Del vals podemos decir lo que Juan Ramón Jiménez decía del mundo; nunca envejece, sino que rejuvenece con los siglos.
Por la relación existente entre el vals, los Strauss y Viena, se podría decir que esta música concebida para bailar es originaria de la capital de
Austria. ¡ No es así !
El vals es una desenfrenada danza alemana cuya palabra deriva del verbo waltzen, que lleva implícita la idea de rodar, revolcarse, encenagarse,  tumbarse a rodar en la inmundicia de la ciénaga.  Y es curioso que este origen plebeyo llevara nuestro baile a la corte vienesa y que desde allí se convirtiera en una danza de salón, eso sí,  aristocrática.
Ya sabemos el origen etimológico del vals; pero cuando la palabra se convierte en música nace la melodía. En el caso que nos ocupa, la armonía está construida generalmente con un acorde cuya base se oye en el primer tiempo, mientras los otros dos están formados por el resto del acorde.. Es decir, el vals consiste en una sucesión de siete u ocho melodías diferentes, precedidas por una introducción y con una onda en la que se recapitulan algunas de las melodías de la pieza. Este baile de compás ternario comenzó
Interpretándose de un manera más lenta que en la actualidad y no siempre fue compuesto para ser bailado.


Si la característica común a todos los tipos de vals son el paso deslizado y el giro casi constante, nos disponemos en este momento a iniciar un giro del vals interpretativo a la historia de una danza tildada de indecorosa en  sus inicios; pero que después de la batalla de Waterloo fue ganando adeptos y prestigio por todo el mundo.
Y si a alguien le debemos la expansión y el conocimiento de esta danza ternaria por todos los rincones del planeta, es a una familia, los Strauss, y a una ciudad, Viena.
La biografía de esta familia de músicos vieneses está unida al  romanticismo que fue el tiempo en el que vivieron, por ende, la época de una Viena Imperial y romántica, llena de luces y de sombras, que se nos ha fijado en el desván de la memoria por una historia de amor con tintes de tragedia ocurrida en el pabellón imperial de Mayerling: el heredero del  trono austrohúngaro, el príncipe Rodolfo se suicidó tras dar muerte a su Amante María Wetsera.
En este ámbito desarrolló su actividad musical la familia Strauss..
Ahora bien, Johann Strauss hijo será recordado siempre por sus valses, que se caracterizaron por su gracia, ligereza, el encanto de su melodía y su intención. Compuso cuatrocientos setenta y nueve de los que podemos citar como más importante: Cuentos de los Bosques de Viena, El Vals del Emperador, Rosa del Sur. Sangre Vienesa, Vida de Artista. Lenner y los dos Strauss crearon un tipo de vals, que se conoce en todo el mundo. Hay una anécdota del público vienés respecto a estos grandes compositores. Se  decía que los valses de los Strauss invitaban a bailar; pero los de Lenner obligaban a hacerlo.


Amadeus, 1.993.-

Juan Jesús Aznar.-



Obras consultadas

Historia Universal de Secco y Baridón.
Historia Universal de Frias Valenzuela
Historia Universal Moderna y Contemporánea por Ida Apendini y Silvio Zavala
Historia de los Tiempos Modernos. N.Efimov
Material Mimeografiado por el Departamento de Ciencias Sociales,  sobre clases de Historia Universal dictadas por los Profesores titulares del Instituto Pedagógico Nacional de Caracas, Años 1957-1958. 1959-1960. 1960-1961.





domingo, 5 de agosto de 2012

Con gala musical celebraron los González - Yépez los 15 años de Lena Valentina







Maestros de la Orquesta de la Orquesta Sinfónica y Ensambles dirigidos por Alfredo Rugeles y Antonio Gimenez interpretaron “El Vals del Emperador”.

Omar Vásquez, Silvio Arocha y Dino Dinelli al piano. Manuel Merette con el saxófono. En los violines José Luis Gimenez, Guillermo Blasco y Bairo Merchán. En la viola Gilberto Galíndez. Con el violonchelo Namik Emmanuel Torres González y otros connotados músicos ejecutaron “El Vals del Emperador”, compuesto por Johhann Strauss hijo, que la debutante bailó con su padre Juan Guillermo Yépez Iribarren,  sus abuelos tanto paternos como maternos y sus mas allegados familiares y amigos, ante la mirada de satisfacción de su mamá, la reconocida violinista Liuba Lena González George.

La alegría familiar y de amistades invitadas fue el denominador común de este maravilloso encuentro social sucedido en el Salón Tabure del Hotel Tífany, donde alrededor de la mesa bellamente engalanada circularon la helada champaña, luego el añejo escocés y los mejores vinos larenses e importados acompañados de exquisita variedad de finos bocados. La estación de postres en torno al hermoso pastel con sus quince velitas fue rodeado un poco antes de que apareciera el alba para que Lena las apagara y así todos los presentes se deleitaran el paladar con el riquísimo ponqué. Ello fue la antesala de la despedida de los invitados a celebrar tan importante fecha para la señorita Lena Valentina Yépez González. ¡Mil felicidades!


El Vals del Emperador.-

     El Vals del Emperador, es un vals compuesto por el austríaco Johhann Strauss, hijo (1.825 – 1.899 )  en agosto de 1.889, y dedicado al Emperador de Austria Francisco José I .
    La belleza y pomposidad de esta pieza se aprecia en su composición. Veámosla:
     Comienza con una suave marcha que avanza en crecendo, a medida que se introduce la melodía principal. Esta permanece de fondo a lo largo del vals. A medida que se acerca el final, un solo de violín repite la primera estructura, antes de finalizar con una fanfarria de trompeta, acompañada por un  timbal.









La quinceañera con sus padres: Liuba Lena González y Juan Guillermo Yépez Iribarren.



Emmanuel González Espinal y Luisa Elena George de González, abuelos maternos de la quinceañera.


Los abuelos paternos Nena de Yépez y Douglas Yépez.

Sabrina Torres González, Yenisey González George, Maigualida George de Leal y Hector Leal George.



Joaquin González Castillo, Vilma Rosario González, Namik Torres, Carlos Ruben Limardo.


Cochetto Panto,Elizabeth de Panto,Ricardo Pèrez, Alfredo D'Addona, Maruja González,Beatriz Tatiana González y José Ignacio George.

Carlos Martos,Sabino D'Addona, Alfredo Rugeles, Diana Arismendi, Antonio Giménez y Osiris Ceballos.

Juliana Madrid, Alexandra Delgado, Sabrina Ramírez, Paola Bernal y Samay Veláquez.


Hernán González, David Panto, Alesandro Ferreira y Reinaldo Saume.



Daniela Brito, María Crisafi, Dayana Pilonieto, Michelle Toth y Rebeca Sánchez.





Carlos Hernández, Jesús Borjas,Dante Vacari, José Ferreiro y Alberto Romero.