lunes, 19 de diciembre de 2011

El Tocuyo de Don Lisandro-


                                                                                       
Don Lisandro Alvarado nació en la ciudad "Madre" de El Tocuyo, Estado Lara el 19 de septiembre de 1.858, precisamente  en el año que dio comienzo a la Guerra Federal.

Progenitores: Fueron sus padres don Rafael Alvarado y doña Gracia Benigna Marchena quienes formaban un hogar pobre y de una gran religiosidad-

El Tocuyo era una de las ciudades de mayor contenido y proyección histórica en la evolución de la nacionalidad. En los días iniciales de la penetración española había servido de centro de irradiación de las empresas colonizadoras lo que ahora constituye gran parte del occidente y centro norte de la República.

Nacer en El Tocuyo, ciudad de añeja prosapia castellana, cuna de varones que han dado nombre y prestigio a Venezuela,constituía para el nativo de modesta relevancia timbre de orgullo y para los del espíritu cultivado la ardua tarea de acrecentar y transmitir vigorosa, una tradición de cultura cuatro veces centenarias. En un ambiente recoleto, entre muros que contaban su vida por centurias, en la paz provinciana de las casonas solariegas, entre gentes a quienes el tráfago de la vida moderna que ya se anunciaba y que no  pudo arrancar el  gesto hidalgo y las maneras cultas, ni el hablar galano, ni un sentido de la vida con sabores cervantinos, creció e inició su formación uno de los pocos verdaderos hombres ilustres que ha parido Venezuela: Don Lisandro Alvarado.

El sabio larense realizó sus estudios preliminares en el Colegio de la Concordia, fundado y dirigido por don Egidio Montesinos. Por problemas económicos se traslada a Barquisimeto trabajando como auxiliar de farmacia en la "Botica Olivares" y posteriormente se marcha a Caracas en 1.878 a estudiar medicina donde se recibe de médico, ejerciendo luego como galeno en las ciudades de Ospino y Guanare. Pero  las mejores horas de su existencia estuvieron al servicio de la ciencia y la cultura; a desentrañar los misterios de nuestra etnografía, de la lingüística, del dominio de los idiomas extranjeros, de la traducción de clásicos, de los trabajos en la doctas Academias de la Lengua y de la Historia que se honraron con su presencia, designándolo como Individuo de Número.

El Tocuyo Colonial ya no existe. Aunque siempre se ha dicho que fue un terremoto el que redujo a la nada lo que fuera firme baluarte de las más encendidas y puras tradiciones de un pasado nacional, la realidad es otra. Fueron los buscadores de botijas de oro y otras riquezas enterradas en ese santuario histórico. Fueron los picotazos del perezjimenismo los que demolieron la "Ciudad Madre". Es cierto que el sismo derribó totalmente apenas 5 o 6 casas; pero el resto de ellas, aunque sufrieron graves daños pudieron haberlas arreglado. Y las torres de los templos que se desplomaron, era factible su reconstrucción. El verdadero terremoto entonces, lo provocaron los tractores de la dictadura. Un "Urbanicidio" fue lo que allí verdaderamente ocurrió.

En El Tocuyo , como en la terrible amenaza bíblica que pesa sobre el hombre, no quedó "piedra sobre piedra". Pero la tradición pervive y se perpetuará intacta en la obra apostólica de Don Lisandro Alvarado-.   

emplugones@hotmail.com

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