jueves, 3 de febrero de 2011

Ezequiel Zamora (1.817- 1.860)

El General del pueblo soberano.



      El general Ezequiel Zamora nació en Cúa  Estado Miranda el primero de febrero de 1.817 y murió a los 43 años posiblemente asesinado o víctima de una bala perdida, como también dicen, en las cercanías de San Carlos  Estado Cojedes en la tarde del 9 o en la mañana del 10 de enero de 1.860.

Padres
Sus progenitores fueron Alejandro Zamora y Paula Correa.


Educación


Zamora recibió una escasa educación sistemática. Apenas pudo asistir a una escuela de primeras letras. La luz que penetraba en su cerebro era el reflejo remiso de un ideal democrático entrevisto en alguna que otra lectura de libros literarios y periódicos de lucha. Fue un autodidacta.

Zamora como luchador social


     José Gil Fortoul sobre Zamora nos dice:”Nació para la acción, lucho en sus mejores años por derrocar el predominio de una clase social que juzgaba usurpadora”.

    Don Laureano Villanueva, el escritor de la Guerra Federal, sobre Zamora nos señala:”Llevaba en el corazón y en el cerebro, el sentimiento y el alma del pueblo. Su ambición constante consistía en servir al pueblo a la manera de Tiberio Graco, con ciertas ideas utópicas de socialismo y de igualdad de bienes”.

Acciones Militares de Zamora


     Sus acciones militares son largas de enumerar; pero en los llanos se dieron sus mejores combates. En los de Barinas derrotó dos veces en sangrientas batallas al veterano héroe de nuestra Independencia, General José Laurencio Silva. Militares como Soublette valoraron los dotes de estratega de Zamora. La batalla más significativa que libró Zamora fue la de Santa Inés, el día 10 de diciembre de 1.859 y la que consideró como definitiva, es decir, como la tumba militar de la oligarquía.


La misteriosa muerte de Ezequiel Zamora


     Es oportuno clarificar que para esa época no existían armas con mira telescópica, ni de tan largo alcance que cubrieran la distancia en donde estaba Zamora junto con Guzmán Blanco supervisando una trinchera, hasta el apostadero de las tropas enemigas. Sin embargo, Zamora recibió un tiro certero que le penetró por uno de sus ojos, segándole la vida.

     Muerto Zamora, su cadáver fue ocultado para que su tropa no se enterara, ya que temían la reacción de los oficiales, clases y soldados, quienes tenían conocimiento de las profundas diferencias que existían principalmente, entre el líder de la rebelión con el General Juan Crisóstomo Falcón y el General Guzmán Blanco. Es decir, que entre ellos existían sustanciales discrepancias en torno a los objetivos tácticos, estratégicos y aún políticos del proceso revolucionario.

     Juan Crisóstomo Falcón y Guzmán Blanco representaban la tendencia conciliadora, la táctica del compromiso, la duda y la de poner límites ante el temor de las fuerzas arrolladoras de las masas desamparadas. En cambio Zamora simbolizaba la tendencia radical, la fe en el poder creador del pueblo y su participación activa en la conducción del proceso revolucionario.



El General Antonio Guzmán Blanco


El General Juan Crisóstomo Falcón



El panfletario Juan Vicente Gonzalez


Guzmán junto a Falcón bailando la bamba


La Traición de Coche

Momento de la firma del Tratado, o mejor, la Traición de Coche
  
En fecha posterior a la muerte de Zamora en Caracas corrieron los rumores de que la bala asesina había salido de las propias filas federales e incluso se señaló a un oficial de apellido Morón, que a maletinazo limpio, como diríamos hoy, sirvió de brazo ejecutor del mencionado crimen. Aunque en realidad en este tipo de hechos, no hay solamente autores individuales, ya que detrás están los verdaderos, es decir, los autores intelectuales, quienes ocultos en las organizaciones e instituciones que representan al viejo orden, no aceptan por ningún motivo cambios estructurales que puedan lesionar sus privilegios socio – económicos.

     La muerte de Zamora hizo posible la traición de Coche. El Tratado de Coche se firmó el 22 de mayo de 1.863 y esto significó el principio del fin de la revolución, o mejor, de la Guerra Federal.

     La oligarquía y sus incondicionales ideólogos en convite con el siempre genuflexo Alto Clero, es decir, lo que llamamos hoy “ La Conferencia Episcopal” , celebraron con creces la muerte de Zamora e incluso al levantar sus copas de champang, brindan por el triunfo obtenido, según ellos, con la bendición divina.”¡  Bala afortunada !         ¡  Bendita sea mil veces la mano que la dirigió  ! “ , escribía el panfletario  y sumiso Juan Vicente González, en un diario apocalíptico de la época.


Las ruinas donde se firmo la traición de Coche.
     Con todo y eso, el ideal, el programa zamorano, no ha muerto. Su fe por las causas de los oprimidos y su vocación igualitaria, hoy está más fresca y pujante que nunca. El General del Pueblo Soberano, pervive hoy en la actual “Ley de tierras”, en los Fundos Zamoranos y en la Misión AgroVenezuela.

Emmanuel P. González Espinal
emplugones@hotmail.com






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