domingo, 3 de junio de 2012

¡ Ay balazo ! Escéptica exclamación.-

La primera foto es de un pintor colombiano. Creo… La expuso años antes que la pintura sobre el mismo hecho de Arturo Michelena. Allí se observan detrás de las ramas a los asesinos y muy cerca, pero muy cerca está el cadáver del Mariscal Sucre. En la segunda foto esta el cráneo del General Sucre, examinado por ilustres médicos de la Facultad de Medicina de Quito, el 25 de abril de 1900.La tercera foto se aprecia las perforaciones de bala que recibió el sombrero.

                                                                   Emmanuel P. González Espinal


     Mañana 4 de junio del 2012 se cumplen 182 años del vil asesinato  en el sitio de Berruecos-Colombia del gran Mariscal de Ayacucho. Antonio José de Sucre, en una emboscada  que le tendió la siempre criminal oligarquía. Éste hecho contribuyó entre otros  a que no se cumpliera el sueño del Libertador de ver unida a la América toda.


     El 1 de Junio de 1830, estando Bolívar al pie del cerro de la Popa, en Cartagena de Indias, recibió la noticia del asesinato del Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. Lleno del más profundo dolor y de la más justa indignación exclamó:”¡Se ha derramado Dios Excelso, la sangre del inocente Abel!  Es imposible vivir en un país donde se asesina cruel y bárbaramente a los más ilustres generales y cuyo merito ha producido la libertad de América. Yo pienso que la mira de este crimen ha sido privar a la patria de un sucesor mío”.


   

     “Era sucre la única personalidad que podía intentar con alguna posibilidad de éxito la continuación de la gran empresa bolivariana. Estaba en plena juventud, tenía apenas treinta y cinco años. En la Campaña de Ayacucho se había revelado como el más brillante y capaz de los jefes militares de la Independencia. Bolívar lo reconoció así y lo proclamó con toda generosidad.”


     El mismo día que Bolívar tuvo la fatal noticia, escribió al General Flores (precisamente uno de los autores intelectuales del bochornoso crimen, según el historiador Don Vicente Lecuna).”El inmaculado Sucre no ha podido escaparse de las asechanzas de estos monstruos. Yo no sé que causa ha dado este general para que atentasen contra su vida, cuando ha sido más liberal y más generoso que cuantos héroes han figurado en los anales de la fortuna…”


Señalábamos en la   1ra.  Parte de este trabajo sobre el vil asesinato del  héroe de Pichincha y Ayacucho, que a mediados de mayo de 1.830 el Mariscal Antonio José de Sucre se encontraba en Bogotá  y que siempre se le veía paseando por la plaza que quedaba por los lados de la Catedral, Sitio preferido en esa época por los  intelectuales, bohemios y artistas de toda índole, etcétera. A  su vez en una casa de un tal Pancho Montoya  que quedaba por esos mismos parajes de la Iglesia Catedral; grupos de santanderistas furibundos, en conjuro se reunían y de una manera desvergonzada fraguan el asesinato del Mariscal, en la cual – lo narra Juan B. Pérez y Soto, con base documental—“se resolvió que era necesario suprimir  al  General Sucre, que era el único por sus talentos militares y su prestigio que podía conservar el predominio del Libertador en Colombia (Alfonso Rumazo González. Sucre, pag. 82). Otro de los que estuvo presente en ese conciliábulo, narró también años  después lo siguiente:  “ … que él fue el primero que salió de la casa y al llegar a la puerta, vió al general Sucre paseándose en el atrio de la Catedral, con los brazos cruzados; que esto lo había impresionado mucho, pues  era como un espectro que se le apareció, habiéndose momentos  antes, decretado su muerte … “ ( Augusto Mijares en su libro “El Libertador”. Página 550 ).


     También hablamos en la parte final de mi  anterior escrito periodístico de los seis acompañantes  del bizarro cumanés cuyos nombres eran:

1.- El Dr. Andrés García Téllez, Diputado del Congreso Constituyente y su  “criado” (tal como se le decía)  conocido como el Negro Francisco.

2.-El sargento Francisco Ignacio Colmenarez, venezolano  del  El Tocuyo.

3.- El Negro Lorenzo Caicedo,  especie de ayudante de cámara que se ocupaba de la atención personal del general Sucre.

4.- Dos arrieros que atendían a las bestias de carga.


     Los  compañeros  de viaje  de nuestro protagonista no sufrieron ni siquiera un rasguño en la emboscada homicida, ya que a pesar de llevarle ventaja en número (eran seis contra cuatro), no se le enfrentaron a los asesinos.

     Los señores anteriormente señalados, eran los salvaguardias de la vida, nada más y nada menos que la de un General en Jefe, además del Gran Mariscal de Ayacucho. Por lo tanto tenían la obligación de presentarle batalla a los cobardes forajidos y no lo hicieron-

     Días después del alevoso hecho, sus acólitos de viajes y únicos testigos del horrendo  crimen, declararon bajo juramento a las autoridades de la ciudad de Pasto (actual Colombia), lo acontecido en el sitio de Berruecos.


Sumaria en la investigación del asesinato del Mariscal  Sucre .-

     La investigación sumaria en ocasión al asesinato del General Antonio José de Sucre que se levantó a partir de 5 de junio de 1.830 en la ciudad de Pasto, República de Colombia, por intereses políticos buscaron silenciarla, pasarla al olvido, hasta que definitivamente desapareció por muchos años. Para 1.952 los originales del expediente aparecieron en manos de Don José Gabriel Navarro en la ciudad de Quito, quien lo conservó con mucho celo y cuidado. Una copia de estos documentos le fue obsequiado  a  Don Jaime Bonilla Plata.

       La  copia del expediente que se levantara en la ocasión del asesinato del Mariscal Antonio José de Sucre,  fue insertada y publicada en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Tomo XXXV.-  Octubre – Diciembre  de 1.952.—No. 140 . Y de allí tomamos los preciados datos para este modesto trabajo de investigación y que más adelante transcribiremos; porque antes debemos agregar que  gracias a la gentileza del embajador  de Colombia en Venezuela , don Jaime Bonilla Plata, quien obsequió el sumario del asesinato de Sucre,  el día 29 de mayo de 1.952  al Dr.  Don Vicente Lecuna, Presidente para ese entonces de la Academia Nacional de la Historia, podemos enterarnos  y usar su valioso contenido.  La publicación de este documento ha permitido esclarecer en parte un episodio desgraciado a la luz de la crítica. Independiente y severa, según palabras del propio embajador de Colombia, don Jaime Bonilla Plata (1.952 ).

     Algunos datos que vamos a transcribir  del “Sumario del expediente que se levantara en la ocasión del asesinato del Mariscal Antonio José de Sucre, es de mi interés personal,  ya que se relacionan con el título  del presente trabajo de investigación histórica:  ¡  Ay  balazo  !  Escéptica  exclamación. --   Veamos:

     En la ciudad de Pasto, a cinco días del mes de junio de 1.830, el señor Francisco María Lozano, Coronel del  ejército de la República y  Gobernador  de esta provincia, dijo:  que en este día ha tenido noticia que el señor general Antonio José de Sucre venía de Bogotá, se le ha quitado la vida alevosamente en el camino de la Montaña de la Venta, y para averiguar la verdad, de sus agresores y cómplices y demás circunstancias concernientes a su esclarecimiento, mandé  a formar este auto cabeza de proceso para que su tenor sean examinados juratoriamente . . .     Así lo proveyó, mandó y firmó de que doy fé.

Francisco María Lozano E.

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Pasto,  05  de  junio  de  junio  de   1830.                                     

 

          Como ya lo mencionamos en mi primer trabajo, el Coronel Apolinar Morillo había sido despachado desde Quito a cumplir esa misión homicida, por el  Presidente de Ecuador, para ese entonces el venezolano Juan José Flores, según las serias investigaciones del esclarecido historiador venezolano don Vicente Lecuna, en su escrito “Asesinato del General Sucre en Berruecos”. También dijimos que los confabulados santanderistas de Bogotá, dieron la orden al General José María Obando, quien era para ese entonces  Comandante General del Departamento del Cauca, en cuya jurisdicción se encontraba el sitio de  Berruecos. En el sendero hacia Pasto, precisamente el escogido por el Mariscal de Ayacucho, Obando encargó de esa misión criminal al Coronel Apolinar Morillo. Entre los oscuros asesinos, se encontraban además: Andrés Rodríguez y Juan Cruz, soldado del ejército peruano, ya en situación de retiro y el tolimense Juan Gregorio Rodríguez.

     Como podemos observar, todos estos rufianes eran veteranos soldados de la guerra de Independencia y que tenían experiencia en el manejo de las armas y además,si fueron seleccionados  para éste encargo, debió ser porque eran excelentes disparando con las armas, es decir buenos tiradores .

     Existe una obra pintada sobre el crimen de Berruecos de un artista colombiano (creo ), idéntica al cuadro de Arturo Michelena: pero con la diferencia que el neogranadino la pintó años antes.  El boceto de esta obra pictórica la elaboró en el propio escenario de Berruecos respetando siempre los pormenores del caso. Allí aparecen los facinerosos escondidos detrás de los arbustos donde le dispararon a muy poca distancia y por mampuesto al Mariscal.

     En el sesquicentenario de la muerte del Mariscal Sucre, los más grandes historiadores, columnistas e intelectuales en general escribieron y se refirieron a través de los medios sobre el Crimen de Berruecos.  Todos ellos señalaron que Sucre recibió cuatro balazos mortales ( también nuestro director José Sant Roz  en un trabajo reciente enumera los cuatro balazos ) repartidos más o menos de esta manera:


1.-  En la tetilla derecha que ha debido matarlo instantáneamente.

2.-   Otro que le perforó la cabeza.

3.-  Una que le traspasó la oreja y salió por la nariz.

4.- y la última en este orden le dio en la garganta. (  ¿ Cómo pudo gritar  y exclamar ¡ Ay balazo! con un tiro en la garganta)

     El cráneo de Mariscal Antonio José de Sucre fue examinado por los  ilustres miembros de la Facultad de Medicina de Quito, el 15 de abril de 1.900. ( 1 ). En la foto del cráneo y del sombrero que llevaba puesto el general Sucre en esa terrible mañana, se pueden apreciar las perforaciones producto de los balazos que recibió.


Los balazos.

     Alfonso Rumazo González  indica que el héroe de Pichincha y Ayacucho recibió cuatro balazos y da a entender que las balas asesinas llevaban grabados el nombre de cada uno de los criminales. ¡Insólito, verdad!.—Veamos:

     Señala el escritor que una de las balas, la del coronel Morillo , dio en la tetilla derecha y lo mato instantáneamente. Los disparos de los otros hicieron impacto superficial en la cabeza y perforaron el sombrero; una bala traspaso de la oreja a la nariz; otra roso levemente la garganta; Rodríguez hirió el cuello de la mula, que salió en desaforada carrera (No era una mula si no un macho).

     El negro Caicedo el ayudante del Mariscal en su declaración jurada y que se encuentra en el expediente en ocasión al asesinato de Sucre.”Que al siguiente día por la mañana sepulta dicho cadáver en el expresado sitio de la Capilla,  y antes de esto vío que tenía tres heridas de bala y cortadas, una en el corazón, otra en una oreja y otra en el pescuezo.

     En el expediente secreto sobre el crimen de Berruecos nos trae lo siguiente:”Que efectivamente el seis del que corre llego a la Venta en unión de los comisionados referidos Fidel Torres y el de armas de Pasto Antonio Mariano Mares con el cirujano Flor, y que para el reconocimiento de las heridas se desenterró el cadáver a presencia del mencionado comandante de armas, fiscal de la causa, del comandante Torres secretario de ella , del cirujano Flor y del que declara, notándole una herida en la tetilla izquierda de postas reales y otra de bala rasa que le atravesaba el cráneo , con lo que se concluyó dicho acto, volviéndolo a enterrar…”.Como podemos observar entre todas las hipótesis sobre los balazos que recibió Sucre, jurídicamente, está parece ser la más acertada.

     También el historiador Rumazo González  en su libro “Sucre” sobre el crimen de Berruecos :


     “Corren todos, y el cadáver del gran Mariscal yace abandonado, solitario, en medio del bosque…¡Corre el Diputado García que no se detiene sino al llegar a Cuenca!. Corre el fidelísimo negro Caicedo, ve a su amo muerto y retrocede en demanda de auxilio… Corre el Sargento Colmenarez y los arrieros rumbo a Pasto… y corren también los criminales y van a parar al Salto de Mayo.-

     Observación. Los asesinos de Sucre no corrieron.

     En el expediente sumarial en ocasión del asesinato de Sucre el Sargento Lorenzo Caicedo declaro ante las autoridades, que los asesinos no huyeron, porque cuando él fue al escenario del crimen a saber de la suerte del Mariscal Sucre y que ya estaba muerto. ”Vio a los asesinos que fueron cuatro hombres que no conoció de color acholados  armados cada uno con sus carabinas… los cuales siguieron algún pacto al declarante sin hacerle fuego diciéndole por dos veces: ¡párate Caicedo!”


      Si los asesinos sabían hasta el nombre propio del asistente de nuestro Héroe; con más razón, tenían que conocer suficientemente al General Sucre. 

     Desde muy niño siempre oí el cuento y las dramatizaciones  que se hacían el el teatro escolar, donde señalaban : que cuando el Mariscal Sucre y sus acompañantes cruzaban el desfiladero de Berruecos donde estaban apostados los forajidos, entonces una voz gritó detrás de los matorrales: ¡ General Sucre ! y  de esta manera lo identificaban plenamente.

Ante mi. . .       Miguel José Arturo.

     Escribano Público de Número. . .      Incontinenti  se hizo  se hizo comparecer al señor doctor José Andrés García, Diputado  del  Congreso  Constituyente  de  que  el  señor  Gobernador por ante mi el Escribano le recibió juramento por Dios  N.S, bajo cuya gravedad prometió decir verdad  de lo que supiere y fuere preguntado, y siéndolo con leyenda del auto que antecede dijo:    Que habiendo sido compañero de viaje del citado señor general Sucre salieron el día 4 del presente mes de la pascana de la Venta Quemada de esta jurisdicción, y habiendo andado poco más de media legua de la Montaña de Berruecos en una angostura cubierta de montes  les hicieron  fuego  a  cuyo tiempo  oyó  el  exponente  un  grito  del  citado  general  que decía   “  Ay  balazo “.


     Con lo anteriormente expuesto, justifico el título de mi trabajo. Además si la bala es más rápida que el sonido, cuando el Diputado García que iba delante y oyó los disparos, ya el General Sucre era cadáver.

 

       

¡   Ay balazo  !      Escéptica exclamación.-





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