domingo, 9 de septiembre de 2012

El Clasicismo, el Romanticismo, los Straus y Viena..-



Es sorprendente que durante los siglos XVII  y  XVIII surgieran grandes cambios en las ciencias naturales, sociales y políticas; la vida intelectual siguió afincada en forma casi inalterable a los siglos XV y XVI manteniendo su admiración y respeto por los clásicos de la Grecia y la Roma antigua. Por tal fue muy notoria el valor que estos ilustrados hombres le dieron a la “educación clásica”. Todas las instituciones educativas, superior, media y primaria estuvieron dirigidas por los discípulos de Martín Lutero, Calvino y San Ignacio de Loyola quienes consideraban a los clásicos latinos y griegos como el alma misma de sus programas. Y de esta manera surgió una nueva era conocida en la historia como; El Clasicismo.
La influencia del clasicismo en las artes y la literatura fue profunda y determinante. En este espacio de tiempo hizo su aparición la arquitectura barroco, siguiendo el modelo de la Roma Antigua; pero con un ornato más suntuoso y de la misma manera la elegancia de inspiración clásica se hizo presente en el mobiliarios de las casas y los vestuarios que usaban los miembros de la llamada “alta sociedad”. Fue la era de los perfumes, las pelucas rizadas y pantalones cortos en los caballeros y también las pelucas empolvadas, talles de avispa y tacones alto en las damas. Se dice que las esposas temblaban de preocupación cuando sus maridos pasaban frente a una casa de moda masculina.

El Clasicismo  Musical.- El clasicismo musical abarca un período histórico, según los que dominan este arte, que va desde los años 1.750 con la muerte de Johann Sebastián Bach, fiel exponente de la música barroca y  que sirvió de inspiración a muchos de los clásicos, hasta 1820 con el fallecimiento  de Ludwig van Beethoven. Otros también afirman como  período clásico de la música, aquel en el que se destacaron Haydn, Mozart y Beethoven, siendo este último, como ya dijimos, el que cerraría el período conocido como clasicismo y servirá de inspiración para los artistas del siglo XIX  que darán inicio a un nuevo período musical: El Romanticismo.
Lo que caracteriza a este período de la musical  clásica es la evolución hacia una música totalmente equilibrada entre  armonía y melodía y las formas más conocidas de esta música son la sonata y la ópera. A esta música la definen también  como: Música Académica, docta, Culta. Lo de “Música Culta”  tiene un contrasentido; porque  cualesquiera que sea la época, llámese Clásica, Romántica, Ligera, Folklórica o Popular surgieron durante un período cultural determinado.

Durante la Época de la dictadura perezjimenista me iniciaba como estudiante en la carrera de  la docencia, en la Escuela de Maestros Miguel Antonio Caro, en Caracas. Recuerdo aún cuando mi profesor de música Gonzalo Castellano autor de la Suite Caraqueña y premio nacional de música nos hablaba  de la música del periodo clásico y allí nos  hacía hincapié en que era una música pura. Luego en los inicios de la IV República le escuche esta denominación de música pura, a través de su programa educativo por la Radio y la Tv Nacional, al eminente Profesor José Antonio Calcaño. Ambos coincidían en que la música pura o clásica  es la más difícil de describir; porque ella es lo que no es. En otras palabras la música pura o clásica, nos señalaba el Maestro Calcaño, no describía cosas exteriores, ni paisajes, ni el cantar de un pajarito, ni las emociones del autor, sino que describía únicamente la pureza musical, es decir, que esta música no describe y no señala la historia de nada y menos cosas alegres y tristes. Continuaba el Profesor Calcaño diciendo que la música pura o clásica es una combinación de frases musicales que tiene elegancia, gracia, etc y que termina dándonos una impresión muy bella como no las puede transmitir también el arte decorativo.

Del Clasicismo al Romanticismo.-  El Clasicismo abarcó gran parte de los siglo XVII y XVIII. Se caracterizó por los grandes cambios revolucionarios que ocurrieron en el campo de las ciencias naturales, sociales, filosóficas,  fundamentalmente en Europa y que se tradujo en reformas políticas, económicas y  sobre  todo cambios muy notorias en el pensamiento del hombre, es decir, en su vida intelectual, en  relación a la de los siglos XV y XVI que permanecía casi inalterable. En la era Clásica, los intelectuales europeos tuvieron una gran veneración y respeto por los clásico de la Grecia y la Roma antigua y fue tal su posición extrema,  que  desconocieron casi en su totalidad,  los aportes  que pudo darle a la humanidad la era anterior. Solo vieron en la Edad Media oscuridad, barbarie, fanatismo religioso y superstición.
A la entrada del siglo XIX el Romanticismo comenzó a desplazar al Clasicismo y su auge fue tan importante en este siglo como el Renacimiento Clásico en el siglo é XVII y XVIII.
El Romanticismo, el esplendor del liberalismo  y el desarrollo de la Revolución Industrial marcharon en formas paralelas en esta era de grandes transformaciones políticas y económicas que dieron origen a los gobiernos parlamentarios, el empleo de la industria mecanizada y de la fuerza motriz de vapor que revolucionó los medios de transporte, hasta entonces muy lentos, entre  otros el ferrocarril  y  los barcos a vapor.  Además los nuevos inventos, entre ellos el telégráfo eléctrico, atribuido al estadounidense Samuel Morse unieron más a los hombres de ese entonces.  Se da inicio a la mecanización de la agricultura  de cultivo que permitió  aliviar las grandes hambrunas  que muchos pueblos padecían. Asimismo se observa el control de los grandes capitales sobre la vida económica y en lo social  la gestación de dos clases antagónicas: la burguesía y el proletariado.


El romanticismo brotó como una reacción al prolongado dominio del clasicismo. Al comienzo, buscó su inspiración en las cosas naturales, más que en los griegos y romanos de la antigüedad,  y encontraron menos belleza en las cúpulas y columnas artificiales, que en las montañas, lagos, selvas y cascada, es decir, en lo natural de los paisajes y del hombre.  Más en la emoción y el sentimiento que en la razón.; sentimentalismo resultaba sinónimo de romanticismo.
La Francia revolucionaria y napoleónica, no recibió  con beneplácito la emoción bondadosa del  romanticismo.-

Durante la Francia revolucionaria y napoleónica, el clasicismo  permaneció estable.  Los galos manifestaban una gran influencia clásica producto  de su educación, Se sentían orgullosos de ser los representantes modernos de las virtudes republicanas de la Grecia y Roma antigua. Creían que el arte que mejor armonizaba con sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad, era el clásico  e incluso, también Napoleón Bonaparte le gustaban los estilos  de la Grecia y la Roma antigua. Se imaginaba siempre ser un Julio Cesar o un Alejandro Magno moderno  y  a su único hijo le hizo llamar el  “Rey de Roma”.


Hace más de un siglo, una melodía elegante y romántica caló hondo en el corazón de los habitantes de Viena.

Era el Vals.
Din, don, din, don. Se inicia el maravilloso baile de las máscaras; baile que una vez más,nos traerá esperanzas, sueños y deseos para los trescientos sesenta y cinco días que invariablemente, comienzan y terminan la noche de
San Silvestre.

Y como nos gusta a los melómanos, desde hace unos años, recibimos la buena nueva del calendario desde la imperial ciudad de Viena con el
Concierto de Año Nuevo. Si conectamos con la ciudad del Danubio, es obligado asociarla a un baile:   El Vals.
Del vals podemos decir lo que Juan Ramón Jiménez decía del mundo; nunca envejece, sino que rejuvenece con los siglos.
Por la relación existente entre el vals, los Strauss y Viena, se podría decir que esta música concebida para bailar es originaria de la capital de
Austria. ¡ No es así !
El vals es una desenfrenada danza alemana cuya palabra deriva del verbo waltzen, que lleva implícita la idea de rodar, revolcarse, encenagarse,  tumbarse a rodar en la inmundicia de la ciénaga.  Y es curioso que este origen plebeyo llevara nuestro baile a la corte vienesa y que desde allí se convirtiera en una danza de salón, eso sí,  aristocrática.
Ya sabemos el origen etimológico del vals; pero cuando la palabra se convierte en música nace la melodía. En el caso que nos ocupa, la armonía está construida generalmente con un acorde cuya base se oye en el primer tiempo, mientras los otros dos están formados por el resto del acorde.. Es decir, el vals consiste en una sucesión de siete u ocho melodías diferentes, precedidas por una introducción y con una onda en la que se recapitulan algunas de las melodías de la pieza. Este baile de compás ternario comenzó
Interpretándose de un manera más lenta que en la actualidad y no siempre fue compuesto para ser bailado.


Si la característica común a todos los tipos de vals son el paso deslizado y el giro casi constante, nos disponemos en este momento a iniciar un giro del vals interpretativo a la historia de una danza tildada de indecorosa en  sus inicios; pero que después de la batalla de Waterloo fue ganando adeptos y prestigio por todo el mundo.
Y si a alguien le debemos la expansión y el conocimiento de esta danza ternaria por todos los rincones del planeta, es a una familia, los Strauss, y a una ciudad, Viena.
La biografía de esta familia de músicos vieneses está unida al  romanticismo que fue el tiempo en el que vivieron, por ende, la época de una Viena Imperial y romántica, llena de luces y de sombras, que se nos ha fijado en el desván de la memoria por una historia de amor con tintes de tragedia ocurrida en el pabellón imperial de Mayerling: el heredero del  trono austrohúngaro, el príncipe Rodolfo se suicidó tras dar muerte a su Amante María Wetsera.
En este ámbito desarrolló su actividad musical la familia Strauss..
Ahora bien, Johann Strauss hijo será recordado siempre por sus valses, que se caracterizaron por su gracia, ligereza, el encanto de su melodía y su intención. Compuso cuatrocientos setenta y nueve de los que podemos citar como más importante: Cuentos de los Bosques de Viena, El Vals del Emperador, Rosa del Sur. Sangre Vienesa, Vida de Artista. Lenner y los dos Strauss crearon un tipo de vals, que se conoce en todo el mundo. Hay una anécdota del público vienés respecto a estos grandes compositores. Se  decía que los valses de los Strauss invitaban a bailar; pero los de Lenner obligaban a hacerlo.


Amadeus, 1.993.-

Juan Jesús Aznar.-



Obras consultadas

Historia Universal de Secco y Baridón.
Historia Universal de Frias Valenzuela
Historia Universal Moderna y Contemporánea por Ida Apendini y Silvio Zavala
Historia de los Tiempos Modernos. N.Efimov
Material Mimeografiado por el Departamento de Ciencias Sociales,  sobre clases de Historia Universal dictadas por los Profesores titulares del Instituto Pedagógico Nacional de Caracas, Años 1957-1958. 1959-1960. 1960-1961.





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