sábado, 6 de abril de 2013

III República. La Oligarquía viola la Ley de Tierras.-






Emmanuel P. González Espinal.-

     Una vez terminada la guerra de Independencia, el Libertador
insistió ante el Congreso que se cumpliera con la Ley de Tierras que
él mismo había emitido en el pleno ardor del combate.

     Como ya hemos comentados en trabajos anteriores, Bolívar
siempre tuvo el noble propósito de recompensar a sus soldados
con las tierras que se les confiscarían al enemigo, a los partidarios
del Rey de España y con las tierras de la nación y que las habían en
abundancia. Pero el gobierno oligárquico hizo mutis al ruego del
Libertador y la Ley de Reparto de Tierras que le habían ofrecido a
los soldados si luchaban y daban lo único que tenían, su sangre, por
la Patria, no se hizo efectiva.

     A partir de entonces, Bolívar sale otra vez en defensa de sus
soldados ante los viejos y nuevos acaparadores de las tierras,
pidiendo con urgencia al Congreso que se ocupara de manera
preferencial de este asunto, cuyo aplazamiento, decía, podía
ocasionar graves trastornos. Pero sus súplicas no fueron oídas y las
tierras al final quedaron en manos de los ya nombrados terrófagos.

     Ante esta situación el General José Antonio Páez acelera el
proceso y expide el Decreto de elecciones con fecha 1º. De enero
de 1830, según el cual se convocaba al Congreso Constituyente
de Valencia, a quien le correspondía la función de declarar la
separación legal de Venezuela de Colombia (La Gran Colombia).

     Como un complemento a ese decreto, Páez en su breve exposición
dice: “Habeis manifestado que quereis separaros del Gobierno
de Bogotá y no depender más de la autoridad de Su Excelencia el
Libertador Simón Bolívar.

     El Congreso Constituyente se instaló el 6 de mayo de 1830 en
la ciudad de Valencia. Allí se acordó decretar la expulsión del
Libertador, que según el diputado José Luis Cabrera, no debía
permanecer por más tiempo en tierras colombianas (La actual
Colombia, Panamá, Ecuador y Venezuela), precisamente los países
que su espada había liberado.



Los Vales oprobiosos.- III República.

     Tiempo después las masas populares manifiestan su descontento
por el incumplimiento de la Ley de Tierras, presión que obliga al
Congreso a adoptar el Sistema de Repartir Certificaciones o Vales.
Estos Vales como era de esperarse, fueron vistos por los soldados
que pelearon en la guerra como una burla descarada. En privado
manifestaban sus quejas y disgustos al señalar que esos Vales se
lo daban para retardar el proceso de entrega de las tierras como
propiedad o no darles absolutamente nada, como en efecto ocurrió.

     Los Vales que le otorgaron a los soldados, que dieron lo único
que tenían, su sangre, para obtener nuestra Independencia, se
ofrecían al 10% ; pero no había quien lo comprara. Luego los
fulanos próceres de la Independencia tanto militares como civiles se
aprovecharon de la situación y comenzaron a comprar los haberes
militares, es decir, los mencionados Vales a precio de gallina flaca.
De tal manera que el latifundio colonial pasó sin modificación
alguna a las manos de los Páez y otros caudillos, quienes habiendo
entrado a la guerra sin bienes de fortuna, es decir, “pata en el
suelo”; eran a poco de constituida la Tercera República los más
ricos propietarios de Venezuela. Y para el colmo de las cosas, el
gobierno oligárquico invita a los realistas exiliados, muchos de ellos
desfalcadores del erario y criminales de guerra, a regresar por la
puerta grande al país, dándoles garantías para recuperar sus bienes
y fortunas.



Los Mantuanos Crearon la III República.

     En fecha posterior por presión popular, el Congreso adoptó
el Sistema de Repartir Certificaciones o Vales a los veteranos
soldados de la guerra independentista. Luego estos Vales que se
ofrecían al 10% nadie los compraban. De inmediato surgieron los
aprovechadores y comenzaron a comprar los haberes militares,
es decir, los mencionados “Vales” a precio de gallina flaca. De tal
manera que el latifundio colonial pasó sin modificación alguna a
las manos de los Páez y otros caudillos similares, quienes habiendo
entrado a la guerra sin bienes de fortuna, es decir, “pata en el suelo”,
eran apoco de constituirse la III República los más ricos propietarios
de Venezuela. Y para el colmo de las cosas, el gobierno oligárquico
invita a los realistas exiliados, muchos de ellos desfalcadores del
erario y criminales de guerra, a regresar por la puerta grande al
país, dándoles garantías para recuperar sus bienes y fortunas.

Ellos son blancos y se entienden.-

     Los Blancos Criollos, los mantuanos o también los grandes cacaos,
tal como se les conocían, crearon la III República en 1830.

     Una vez instaurados en el poder gubernamental la incipiente
oligarquía agraria, invita a los llamados Blancos Peninsulares y
demás partidarios de la monarquía española a abandonar el exilio y
regresar al nuevo Estado autónomo de Venezuela.

     Ante ese llamado los desterrados realistas, ni tontos ni perezosos,
deciden regresar en seguida al país y se quitan las caretas de “yo no
fui” y se lanzan a la ofensiva. Sucede entonces, que como Venezuela
había perdido a muchos de sus mejores hombres en la contienda
bélica y además contábamos para esa época con una población
numéricamente hablando, muy escasa y analfabeta en casi su
totalidad y como los exiliados realistas tenían una formación socio-
cultural más elevada, se les hizo fácil penetrar en las Instituciones
claves del gobierno, de manera especial en los tribunales de justicia ,
donde de inmediato comenzaron a anular las confiscaciones de
tierras y demás bienes de los exiliados españoles y partidarios del
rey, para devolvérselos a sus antiguos dueños o a sus descendientes
que habían retornado a Venezuela.

     Toda la exposición anterior, nos demuestra que la mal llamada
Revolución Independentista no destruyó en lo básico y primordial
las añejas relaciones sociales para dar paso a nuevas formas de
vida. La Independencia significó en última instancia la sustitución
de una élite gubernamental de estirpe hispana por una élite
nacional oligárquica opresora y tiránica quienes desde la época de
la Colonia detentaban el poder económico y con la Independencia y
el establecimiento de la III República, lograron la siempre soñada
“Tiranía Doméstica” o mejor, el poder político y que ellos como si
fuera poco querían mantenerla para in saecula saeculorum. Y como
diría en su canto Carlos Puebla: Así pensaban seguir, ganando el
ciento por ciento… Pero; Volvió, Volvió, Volvió… Y el Comandante,
mandó a parar…


emplugones@hotmail.com


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